Historia del Yawara-Jitsu
Nace el Yawara-Jitsu, como arte marcial orientada a la defensa personal, allá por el año 1975, tras un largo periodo de gestación, en las instalaciones del legendario gimnasio Toyama de Málaga -fundado el año 1961-, hoy ya desaparecido.
El origen de este moderno sistema de defensa personal, responde a la necesidad de utilizar diversidad de técnicas de autodefensa ante las más variadas agresiones, con una eficacia probada, aprendidas mediante una pedagogía adaptada a la mentalidad occidental.
La selección de las mejores técnicas para la defensa personal, procedentes de variadas artes marciales (Judo, Kárate, Aikido, Kung-Fu, Kenpo, Boxeo Tailandés, Lucha Libre, Kobudo, etc.), su depuración -teniendo en cuenta el comportamiento articular, muscular y nervioso-, la aplicación de las leyes físicas que rigen la mecánica de las palancas, el entrenamiento basado en los principios y teorías de Paulov, sobre los «reflejos condicionados» y las técnicas de entrenamiento psicológico de control del miedo y el estrés, para facilitar la asimilación y la espontaneidad en un enfrentamiento real, conforman un sistema de defensa personal científico, racional y progresivo, que consigue el máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo. Y lo que es más importante, fácil de aprender por cualquier persona.
Soke-Fundador
Es Maestro Internacional de Yawara-Jitsu 10º Dan, Maestro Entrenador Nacional de Judo 2º Dan, Maestro Entrenador Nacional de Jiu-Jitsu 3º Dan, Cinturón Negro de Kárate 2º Dan. Ha practicado multitud de artes marciales tanto orientales como occidentales, desde la Lucha Libre o el Sambo, a la Esgrima o el Boxeo inglés, el Kobudo o el Aikido.
Sus extensos conocimientos en las artes marciales, en biomecánica y preparación física, le han permitido realizar un estudio científico exhaustivo de todas las técnicas, en aras de conseguir el máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo. El conocimiento articular, muscular y nervioso es aplicado en la ejecución de los movimientos de atemi, luxación, estrangulación y proyección con una metodología precisa adaptada a la mentalidad occidental.
Aunque se retiró el año 2003, su extraordinaria labor en pro de las artes marciales y la defensa personal, continúa de la mano de su hijo, el Maestro Internacional Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva, y de los maestros formados bajo su tutela.
