Yawara – Jitsu

Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva (Maestro Internacional)

Los estilos tradicionales han sido y son la fuente de inspiración sobre la que se construyen la mayoría de los sistemas modernos. Esta renovación de los cánones es el resultado de la necesidad, tanto como de la creatividad, de individuos como el profesor Pérez Carrillo que han sabido percibir las ventajas de alcanzar el efecto de suma acrecentada, el efecto tandem. Bajo el efecto tandem, dos y dos no son cuatro, son más… la sinergia, la acumulación de recursos en una misma dirección, es uno de los resultado que aporta el Yawara-Jitsu. No hay distancia en la que no trabaje, ni situación que no contemple. Luxaciones, proyecciones, golpes con las manos, patadas o estrangulaciones, se combinan en un todo coherente y organizado que prepara al alumno para desarrollar su capacidad total de combate.

El Maestro Pérez Carrillo, con un larguísimo bagaje a sus espaldas, se lanzó a la tarea creativa hace muchos años. Lo hizo con el amor de un padre y con la determinación y el espíritu protector de una madre por su criatura. Sus conocimientos del cuerpo humano, de la cinética y la biomecánica que le hicieron ser uno de los autores de mayor éxito en España en lo que a educación física se refiere, fueron ese algo más que aportar al trabajo en el tatami, un punto de apoyo firme sobre el que construir un discurso inteligente y sensato en torno a la defensa personal. Y es que ese es el término clave para el Yawara-Jitsu: Defensa Personal.

Un método lógico, un criterio racional con el que afrontar el hecho de la violencia, más allá de los límites que imponían las artes marciales tradicionales. Sin embargo, su respeto por la tradición es patente en su trabajo. Las cosas no ocurren por acaso… las técnicas fueron creadas con un sentido, si bien muchas veces son enseñadas con otro. Este redescubrir con un enfoque inteligente es la base sobre la que el Yawara-Jitsu asienta sus reales. Un estilo que gustará a todos aquellos que, a pesar de su pasión por el Judo, el Karate, o el Jiu-Jitsu, encuentran que les falta algo más para afrontar la defensa personal con opciones reales.

Muchos dogmas han cambiado ante el azote irrefrenable de la Ciencia. Otras no han tenido más remedio que actualizarse. No se trata de hacer tabla rasa y empezar desde cero, sino de aprovechar un valiosísimo caudal que propicia la evolución del ser humano. El Yawara-Jitsu ha sacado provecho del conocimiento biomecánico para dotar a sus técnicas de la máxima efectividad con el mínimo esfuerzo.

Definición y Génesis

La denominación Yawara-Jitsu y su traducción moderna (“Defensa Personal Científica”) procede del milenario Yawara, o “Arte de la agilidad”, del cual surgieron diversas escuelas, como el Wa-Jitsu, el Tai-Jitsu, el Kumuishi o el Kempo. Nace el Yawara-Jitsu allá por el año 1975, tras un largo periodo de gestación, en las instalaciones del legendario gimnasio Toyama de Málaga -fundado en 1964- hoy tristemente desaparecido. La creación de este moderno sistema de defensa personal responde a la necesidad de utilizar diversidad de técnicas de autodefensa ante las más variadas agresiones, con una eficacia probada, aprendidas mediante una pedagogía adaptada a la mentalidad occidental.

La selección de las mejores técnicas para la defensa personal, procedentes de distintas Artes Marciales (Judo, Karate, Aikido, Kung-Fu, Boxeo tailandés, Lucha Libre, etc…), su depuración -teniendo en cuenta el comportamiento articular, muscular y nervioso- la aplicación de las leyes físicas que rigen la mecánica de las palancas, y el entrenamiento basado en principios y teorías de Paulov sobre los “reflejos condicionados”, para facilitar la asimilación y la espontaneidad en un enfrentamiento real, conforman un sistema de defensa personal científico, racional y progresivo, que consigue el máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo.

El fundador

Miguel Pérez Carrillo es uno de los pioneros de las Artes Marciales en España, con más de 50 años de práctica. Militar de profesión (VII promoción de la Academia General de Zaragoza), es Licenciado en Educación Física y escritor de numerosas obras deportivas dedicadas a las Artes Marciales y a la cultura física, de las que podríamos destacar “Gimnasia para todos” (primer libro sobre esta materia editado en lengua española) o “Yawara-Jitsu” (agotado, y que cristaliza sus conocimiento en defensa personal). Es Maestro Internacional de Yawara-Jitsu, 9º Dan; Maestro Entrenador Nacional de Judo, 2º Dan; Maestro Entrenador Nacional de Jiu-Jitsu, 3º Dan; Cinturón negro de Karate, 2º Dan. Ha practicado multitud de Artes Marciales, tanto orientales como occidentales, desde la Lucha Libre o el Sambo, a la Esgrima o el Boxeo inglés, el Kobudo o el Aikido.

Su incansable actividad docente, le lleva a impartir clases de Defensa Personal tanto en el ámbito civil (multitud de gimnasios, clubes deportivos y colegios), como el militar (policías nacionales, policías locales, policías militares, vigilantes de seguridad y escoltas), en clases continuas y cursos intensivos. Partiendo de la metodología y técnicas del Yawara-Jitsu y de su amplia experiencia, ha desarrollado un programa policial completísimo que enseña en los Master en Defensa Personal Policial, considerados los seminarios más completos que se imparten en Europa en materia policial. Tras 25 años de vida, el Yawara-Jitsu se practica en más de 40 clubes, principalmente en Andalucía, Madrid, Galicia, Murcia y Asturias. En el extranjero, se ha introducido en Portugal y Dinamarca.

Luxaciones y estrangulaciones

Como ya hemos dicho, las luxaciones del Yawara-Jitsu se basan en el principio del máximo rendimiento con el mínimo esfuerzo, y son producto de un exhaustivo estudio del sistema articular, muscular y nervioso. La precisión en su ejecución es fundamental, ya que una pequeña variación en el ángulo de presión o en la correcta posición del punto de apoyo, provoca una merma considerable en su efectividad.

El movimiento circular en su aplicación es esencial, ya que imprime a la técnica una inercia difícil de contrarrestar, aprovechando la fuerza del agresor -al inicio de la acción- o su reacción de oposición en el desarrollo de la misma. Decía Arquímedes, filósofo y matemático griego, que sería capaz de mover el mundo si dispusiese de un adecuado punto de apoyo. La técnica de las palancas, con una posición firme en su punto de apoyo, es primordial en muchas de sus luxaciones y estrangulaciones.

Podemos dividir las luxaciones en dos grandes grupos: luxaciones con brazo recto y luxaciones con brazo flexionado. La razón de la importancia de estas dos posiciones es que la resistencia muscular es nula, y por lo tanto, la capacidad de aplicar una luxación con efectividad es muy grande.

El “Tai sabaki” -giro del cuerpo en perfecto equilibrio- es esencial en la correcta ejecución de las técnicas de Yawara-Jitsu. Se trata de una esquiva circular que anula, por rotación del cuerpo, el ataque del adversario aprovechando la fuerza de éste en una acción positiva.

Proyecciones

Los lanzamientos y proyecciones utilizados en Yawara-Jitsu, son básicamente los mismos que se utilizan en Judo (pierna, cadera y hombro) de los que se ha hecho una selección de los más adecuados a la defensa personal y a su aplicación real. De esta forma, en su práctica y enseñanza, se tienen en cuenta las posibles variantes de las mismas, sin la necesidad de chaqueta y pantalón lo suficientemente consistentes para realizar un desequilibrio y sujeción ortodoxos.

Los barridos provienen del Judo, Karate, Jiu-Jitsu y Kung-Fu, y se practican tanto con agarre como sin él, estáticos o en movimiento. Al igual que las proyecciones y lanzamientos, se tiene en cuenta su aplicación real.

Atemis

Definiendo “Atemi” como golpe a punto vital, el arsenal de Atemi o golpes de Yawara-Jitsu es ilimitado, ya que cualquier parte del cuerpo humano es susceptible de ser utilizada como arma natural (manos, pies, codos, rodillas, cabeza, caderas, dientes, tibias, etc…). Las combinaciones son amplísimas, y los recursos variados. Los Atemi provienen del Karate, Boxeo inglés, Kempo, Kung-Fu y Boxeo tailandés.

Trabajo de suelo

El trabajo de suelo en Yawara-Jitsu es muy completo, y ha asimilado técnicas de Judo, Sambo, Jiu-Jitsu y técnicas propias. Contempla el Yawara-Jitsu el trabajo de suelo como una acción posible pero no definitiva -en la lucha real cuanto menos tiempo pasemos en el suelo, mejor-. Las inmovilizaciones sirven de transición hacia el Atemi o la luxación, tanto de brazo (dedos, muñeca, codo y hombro) como de pierna (tobillo, rodilla o cadera) o cuello. Cualquier posición del contrincante (prono, supino o cuatro puntos de apoyo) es posible contrarrestar con rapidez y eficacia.

Combate total

El Combate Total es una modalidad deportiva que permite al practicante utilizar sus conocimientos de una forma contundente, práctica y segura. Su objetivo es preparar al competidor para una posible agresión real.

El enfrentamiento consta de dos periodos de tres minutos cada uno, separados por un minuto de descanso. En el primer asalto sólo están permitidos los golpes y los barridos sin agarre. En el segundo tiempo, además de los golpes, las proyecciones, los barridos, las luxaciones y las estrangulaciones. Se realiza con protecciones para evitar posibles lesiones.

” El trabajo de suelo en Yawara-Jitsu es muy completo, y ha asimilado técnicas de Judo, Sambo, Jiu-Jitsu y técnicas propias. Contempla el Yawara-Jitsu el trabajo de suelo como una acción posible pero no definitiva -en la lucha real cuanto menos tiempo pasemos en el suelo, mejor-. ”

Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva

Maestro Internacional, Yawara-Jitsu

Programas de grados

El programa de cinturón amarillo enseña a defenderse de agresiones de frente con una mano, con técnicas sencillas. El programa de cinturón naranja instruye a los practicantes en la defensa contra agresiones de frente con dos manos (el control es mayor) con técnicas dobles. En el cinturón verde, las agresiones se producen de costado con una mano (la visibilidad es ahora menor). El cinturón azul enseña las defensas contra agresiones de costado con dos manos (mayor sujeción). El programa de cinturón marrón enseña técnicas contra agresiones por la espalda con una y dos manos (hay contacto, pero no visibilidad). Cada cinturón tiene un kata básico, distintos Atemi o golpes, trabajo de técnicas de suelo (inmovilizaciones, estrangulaciones, luxaciones y llaves de piernas), y defensa contra agarres, golpes y armas.

Los programas de cinturón negro, son igualmente enriquecedores. Para cinturón negro primer dan, se enseñan agresiones especiales, puntos vitales, manejo del Yawara y dos katas superiores. Para segundo dan se aprenden técnicas de defensa contra dos agresores a la vez, presiones nerviosas, manejo del palo corto y dos katas superiores. Para el tercer dan, técnicas de contra de luxaciones, proyecciones y estrangulaciones, manejo del Bo y dos katas superiores. Para cuarto dan se aprenden encadenamientos de luxaciones, proyecciones, estrangulaciones, inmovilizaciones, llaves de pierna, manejo del puñal y dos katas superiores; además de esto, debe el examinado presentar una tesina al tribunal con 10 técnicas originales y un kata original de 20 a 30 movimientos. Para el quinto dan, se aprende el manejo del tonfa, dos katas superiores y la presentación al tribunal de una tesina de 20 técnicas originales y un kata original de 30 a 40 movimientos.

En definitiva, la metodología del Yawara-Jitsu persigue la formación de artistas marciales completos, dando importancia a la creatividad del practicante, y a la capacidad del sistema de adaptarse a la persona, y no al revés.

 

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