Yawara – Kubotán

Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva (Maestro Internacional)

El Yawara es un arma milenaria que en su origen fue un instrumento utilizado en las ceremonias religiosas budistas. Su uso marcial fue desarrollado tomando como referencia al tanto-jutsu, manejándolo sin desenfundar para, de esta forma, no cortar ni producir hemorragias.

Este pequeño cilindro, de unos 15 centímetros de longitud se ha convertido en un arma muy eficaz, tanto en la Defensa Personal civil, como en la Defensa Personal policial. Su fabricación en diversos materiales no detectables, ligeros y extremadamente sólidos los ha popularizado entre las gentes que frecuentemente desean portar un arma disuasoria que no genere problemas legales, altamente efectiva y a la vez fácil de utilizar, especialmente de cara a medir la intensidad de la violencia a aplicar en caso necesario. Además es, generalmente, un producto barato y hasta de fácil fabricación casera.

El Yawara es, efectivamente, versátil; y son esta versatilidad y su natural manejo, tal vez, los causantes de que pocos estilos hayan abordado seriamente las posibilidades implícitas a la hora de explotar todo su potencial. Afortunadamente nuestro “Mundo Marcial” es tan rico y activo que, sabiendo buscar, siempre aparece el experto adecuado.

Hoy, Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva, uno de los máximos especialistas internacionales en este arma, nos introduce en sus secretos, historia y características más destacadas. Un trabajo del que, como siempre que encontramos un asunto de especial interés, hemos realizado un vídeo instruccional que os recomendamos abiertamente si estáis interesados en disfrutar de esta pequeña pero efectiva maravilla. Un accesorio que, por cierto, más de una vez nos ha sacado de un apuro inesperado.

Yawara – Kubotan
Antecedentes históricos

Las antiguas escuelas de Jujutsu, Taijitsu y Yawara contemplaban en sus enseñanzas técnicas de Kakushijutsu (combate con armas ocultas) para aumentar considerablemente los efectos de los atemi, o golpes, y aquellos causados al impactar en las zonas vulnerables del cuerpo (los puntos de presión Kyusho). El Yubi bo, su denominación japonesa genérica, heredó finalmente el nombre del Arte del Yawara al utilizarse principalmente en este estilo. La escuela Takenouchi ryu utilizaba un arma similar aunque de mayor longitud -20 centímetros aproximadamente- a la que denominaban koshi no bo, o kakushi bo (palo oculto) según las escuelas.

Generalmente se fabricaban en madera, aunque también se hacían de metal con ambos extremos muy puntiagudos para golpear las zonas más vulnerables de los adversarios que portaban armaduras ligeras. Las técnicas empleadas procedían del tanto-jutsu, con la peculiaridad de que se manejaba sin sacarlo de su funda para evitar causar cortes o heridas mortales, ya que los samurais o bushis conducían frecuentemente a prisioneros a quienes no interesaba provocarles heridas de gravedad y mucho menos la muerte.

Los yubi bo llevan insertada una cuerda en su parte central donde se introducen los dedos corazón y anular para sujetarlo, de forma que al cerrar la mano sobresalgan los extremos por ambos lados. Así se puede golpear en forma de estocada (tsuki) o de martillo (tettsui). La longitud de la cuerda debe ser suficiente para permitir desplazamiento del Yawara en la mano y resultar más contundente. La cuerda permite además golpear con la mano abierta, de forma transversal, e incluso atrapar y presionar las articulaciones.

Su conocimiento y manejo estuvo restringido a las citadas escuelas hasta que Frank Matsuyama, un japonés nacido en Miyakonijo en 1886, emigró a Estados Unidos. Después de trabajar en diversos oficios, en 1927 empezó a enseñar el Arte del Yawara que había aprendido de su padre. Al enseñar a distintos Cuerpos de Policía, advirtió la necesidad de crear un arma práctica y eficaz que mejorase la clásica cachiporra (blackjack) y la porra policial (nightstick). 21 años después Matsuyama desarrolló el Yawara-stick. Parece de sentido común pensar que Matsuyama no inventó nada, sino que profundizó en el manejo y las utilidades del antiguo yubi bo. De hecho, podemos hablar de una “evolución simultanea” en la utilización de este tipo de armas, a las que les han otorgado otros nombres en función de distintas latitudes y disciplinas marciales: chizikunbo, koppo-stick, ra-mana, vajra, etc.

El Kubotan

El reputado Maestro de Karate, Takayuki Kubota, nació en la isla japonesa de Kyushu en 1934. Con solo 4 años empezó a practicar Karate, Judo y Keibo-Jutsu. Durante su aprendizaje se acercó a multitud de estilos marciales, adquiriendo así una versatilidad y efectividad extraordinarias. Pronto comenzó a instruir a miembros de la Policía y de las Fuerzas de Seguridad en Japón. En 1964 se trasladó a Estados Unidos, donde rápidamente su dureza y efectividad le llevaron a la fama. Allí instruyó a diversos grupos militares y policiales en Karate, Judo, Kendo y Giyokute-Jitsu. Experto en el manejo del tambo policial y en taiho-jutsu, hacia 1970 desarrolló el Kubotan (cuyo nombre deriva de su propio apellido) a partir del yubi bo o Yawara. Actualmente es cinturón negro 10º Dan de Gosoku Ryu Karate.

En esencia, el Kubotan es un Yawara sin cuerda, que incorpora como novedad la posibilidad de utilizarlo como llavero, permitiendo a su portador utilizar las llaves como arma. De hecho, antes de que el Maestro Kubota desarrollara el Kubotan, ya existían adaptaciones del yubi bo o Yawara sin cuerda de las que había constancia en diversas publicaciones militares y distintos manuales de manejo de armas. Entre otras se recogían como objetos similares el safariland judo stick, palm-stick, slim monadnock, persuader, etc. Por tanto, podemos afirmar que el Maestro Matsuyama preparó el terreno a Takayuki Kubota. Si Matsuyama probó la efectividad del yubi bo o Yawara, Kubota racionalizó el concepto para su uso doméstico.

El Yawara-Kubotan hoy en día

Actualmente muy pocas Artes Marciales utilizan algún tipo de palo de pequeñas dimensiones -con o sin cuerda- en sus enseñanzas, y quienes lo emplean lo hacen sólo a niveles avanzados. Sin embargo, el Kubotan se está imponiendo como arma de defensa en la ciudadanía y especialmente en las Fuerzas de Seguridad. Si el Yawara más utilizado es el de madera, los Kubotanes se fabrican en materiales como titanio, aluminio o PVC, con la forma cilíndrica clásica, aunque los hay también con bolas en los extremos, hendiduras para cada dedo, e incluso con su interior hueco para alojar un pequeño depósito de gas de pimienta.

Si comparamos el Yawara con el Kubotan, el primero ofrece más posibilidades en su manejo, además de resultar más seguro ya que al sujetarlo por la cuerda nunca se caerá al abrir la mano como sucede con el Kubotan. Desde un punto de vista técnico, el arsenal del Yawara es mucho más amplio, permitiendo agarres y presiones con toda su superficie, además de ofrecer la posibilidad de presionar y golpear con la mano abierta y de forma transversal. El Kubotan, sin embargo, tiene la ventaja de que todas sus técnicas se pueden realizar con un bolígrafo, un lápiz, un rotulador o una pequeña linterna cilíndrica.

” Las luxaciones más efectivas con el Yawara son las ejercidas en los dedos de las manos. En otro tipo de luxaciones clásicas de muñeca, codo u hombro, el Yawara se utiliza como apoyo o palanca al presionar, flexionar, estirar o girar “.

Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva

Maestro Internacional, Yawara-Jitsu

El manejo del Yawara en el Yawara-Jitsu

El Yawara-Jitsu o Defensa Personal Científica, creado por el Gran Maestro Miguel Pérez Carrillo, enseña el manejo del Yawara, el palo corto (o tambo), el palo largo (o bo), el tonfa y el puñal. Pero sin ninguna duda, el arma más empleado es el Yawara. Las posibilidades de este arma son extraordinarias. Tanto las técnicas de Yawara-Jitsu como las del manejo del Yawara han sido estudiadas y mejoradas desde una base científica. La biomecánica del cuerpo humano con sus limitaciones articulares, musculares y nerviosas, así como la funcionalidad de las palancas y los reflejos condicionados, contribuyen a dotar a estas técnicas de una efectividad sorprendente. Las técnicas mostradas en el vídeo pertenecen al programa de cinturón negro y constan de atemis, presiones, luxaciones, esntragulaciones, barridos y conducciones, además de un kata superior que muestra las múltiples posibilidades de su manejo. Las técnicas están realizadas por el Maestro Internacional Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva, cinturón negro 8º Dan e hijo del fundador del Yawara-Jitsu y presidente de la Asociación Española de Profesores e Instructores de Defensa Personal Policial.

Atemis

Las posibilidades del Yawara a la hora de golpear son infinitas. Con el puño cerrado, todos los golpes de Karate son posibles, tanto los que se dan con los nudillos y con el dorso (al sujetar el Yawara con la mano se aumenta la contundencia del golpe), como los golpes de martillo (en cualquier ángulo y dirección), o de estocada (a cualquier altura y en cualquier sentido). Los golpes de Boxeo también son muy efectivos, el directo, el gancho, el upercut o el crochet pueden ejecutarse con la punta del Yawara. Los golpes cortantes se consiguen empleando ambos extremos, con si de una hoja de cuchillo se tratara. Podemos golpear además con la mano abierta, colocando el Yawara en línea transversal al punto de impacto. Para sacar el máximo provecho de los atemis es muy importante conocer los puntos vitales, aunque conviene destacar que los golpes con los extremos del Yawara son muy dolorosos incluso sin incidir en ningún punto vital. No obstante, los puntos más efectivos son la fontanela, las sienes, el entrecejo, el labio superior, el mentón, las carótidas, la tráquea, el esternón, el apéndice xifoides, las costillas, los genitales y las grandes zonas musculares, como bíceps, antebrazo, pectoral y muslo, que al ser golpeados pueden ser paralizados momentáneamente. También pueden utilizarse dos Yawaras simultáneamente -uno en cada mano- para ejecutar golpes simétricos o asimétricos, con distintos ángulos o direcciones, como mostramos en el vídeo en la ejecución del kata del Yawara.

A modo de resumen, los atemis pueden utilizarse como técnica definitiva, o como golpe previo a una técnica de luxación o estrangulación para eliminar la resistencia del adversario.

Presiones

Las presiones con el Yawara son muy eficaces, tanto ejercidas en las zonas óseas como en las musculares. Zonas especialmente sensibles son la nariz, debajo del lóbulo de la oreja, las carótidas, la base de la tráquea, el espacio existente entre el trapecio y el esternocleidomastoideo, el espacio intercostal entre la 5ª y la 6ª costilla, los genitales, la zona interior de la rodilla, las tibias, los tobillos, la parte superior de la articulación del codo, la zona interior de la muñeca, el dorso de la mano y el dorso de los dedos. Algunas presiones pueden realizarse también por frotamiento.

Luxaciones y estrangulaciones

Las luxaciones más efectivas con el Yawara son las ejercidas en los dedos de las manos. En otro tipo de luxaciones clásicas de muñeca, codo u hombro, el Yawara se utiliza como apoyo o palanca, al presionar, flexionar, estirar o girar.

En las estrangulaciones con el Yawara ejercemos una presión complementaria para eliminar la resistencia muscular del agresor.

Barridos y conducciones

Los barridos se pueden realizar directamente enganchando las corvas de las piernas  con uno de los extremos del Yawara. También son muy efectivos los barridos efectuados contra las patadas, agarrando la pierna atacante y presionando la tibia, o el cuello según la mano en la que tengamos el Yawara. En cualquier caso, con el dolor que causamos al agresor facilitamos el barrido.

En la conducción de los detenidos, el Yawara resulta especialmente efectivo ya que ofrece distintas opciones combinando las presiones, luxaciones y estrangulaciones.

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